felipe moreno

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hacia el 2018

Agotado el Presidencialismo como forma de gobierno

Por Felipe Moreno

Han terminado casi tres años de un errático gobierno, dónde unas veces y otras también se han visto temblar las corvas de un partido aún en el gobierno. Por lo mismo, se hace necesario hacer un alto en el camino para analizar el rumbo que nos depara el futuro a todos los mexicanos. Es decir, hacia dónde se encamina el Presidencialismo Mexicano. Un sistema que, luego de 193 años de existencia, parece haber dado de sí.

Lo que hoy todo mundo cuestiona no es a un “presidente ignorante” o "bien intencionado", sino a un hombre débil, cerrado, terco, errático y timorato. Y, más allá, los casi 100 millones de mexicanos, cuestionan más la forma de gobierno que nos heredaron nuestros antepasados, más inspirados en los usos y costumbres que en la misma ley, pasando por alto la decisión de conformar una verdadera República, Democrática, Representativa y Federal.

Así es, lo que hoy tanto cuestionamos no es la estadía de Vicente Fox al frente de las riendas nacionales. Ni siquiera su incidental llegada. Lo que se cuestiona, dicho en pocas palabras, es la deformación de dicha forma de gobierno. Una República que por lustros le había otorgado a un sólo hombre todos los poderes sobre la tierra. Un Hombre al que durante más de 193 años se le había rendido pleitesía, incluso hasta la ignomínia que siempre portan los ígnaros que han estado cerca de él o de su familia.

Quién no recuerda, por ejemplo, las épocas del Porfiriato, dónde más de un ser-vil, dejara escritos para la historia una serie de hechos tan bochornosos como insultantes; uno de ellos la compartición del lecho conyugal, con todo y dama, a cambio de recbir ciertos favores políticos. Lo importante era llegar, así fuera a costa de la honra familiar.

Esta sumisión ante el portador de la Banda Presidencial se volvió una costumbre, ley no escrita, mandato máximo que endiosara a los hombres en su pedestal hasta verlos perderdidos en un mar de adulaciones y meras lambisconerías.

Luego entonces, el Presidencialismo se enfermó y los hombres se creyeron dioses, dando al traste con una forma de gobierno que no era mala; aún cuándo por los mismos hombres, convertidos en seres viles,  se volvió perversa, injusta e inequitativa.

Hoy se cuestiona a Vicete Fox, como se hizo con Ernesto Zedillo, por no querer ser Presidente de los mexicanos bajo esas viejas formas del poder absoluto de los presidentes del México independiente; se le incrimina por no ser como los que antes fueron y por auto definirse como un “Presidente Acotado o Democrático”; es decir, por no tomar las riendas nacionales como lo hicieron antes otros. En suma, por tratar de ser diferente o, sólo ser un Presidente.

Aún y cuando, esta sumisión podría resultar falsa, pues esa ha sido otra de las caras de su divisa. O ¿ será que vamos camino al parlamentarismo, dónde la figura de un primer ministro sería tan endeble ante el poderio de las Cámaras como hoy lo es la figura presidencial? Porqué, si esto ya es así, ante el impulso que está tomando en México el Poder Legislativo, los mexicanos y, sobre todo los inversionista extranjeros, deberían tomar ciertas reservas. No vaya a ser que mañana, cuando llegue el partido de la Revolución Democrática al poder, todo México se vuelva a expropiar. Y es que, si bien es cierto que hoy tanto el PRI como el PAN están luchando a brazo partido por reprivatizar todo: CFE, PEMEX, ASA, Ferrocarriles, etcétera; nada garantiza que dichas medidas no sean reversibles. Y, más ahora que el Presidencialismo Mexicano se agotó como forma de gobierno. Hoy, pareciera que todo México corre el riesgo de ser Territorio Tel Cel, por aquello de los abiertos apoyos de Carlos Slima al Jefe de Gobierno en la Ciudad de México. Más aún, cuando el mismo presidencialismo dejó de ser una forma viable de gobierno.